Vinovadores nació de las ganas de descubrir

Una forma curiosa, cercana y sin solemnidad de acercarse al vino argentino.

Todo empezó con una idea mientras caminaba con Palta

Soy Vanina y vengo del mundo de la comunicación, no del vino. No estudié enología, ni soy sommelier, no crecí entre viñedos y durante muchos años tampoco fui una gran consumidora.

Conocía las bodegas y etiquetas más conocidas, las que suelen aparecer en supermercados y vinotecas, y poco más.

Hasta que un día, caminando con Palta y con ganas de empezar algo propio, apareció una idea: mirar el mundo del vino un poco más de cerca.

Había pequeñas bodegas, productores de distintas provincias, proyectos familiares, vinos orgánicos, propuestas preocupadas por el ambiente y muchísimas etiquetas que nunca había visto.

Empecé a encontrar proyectos que trabajaban de otra manera, con otras escalas, otras regiones y otras historias para contar.

Y quise conocer más.

Vinovadores no nació desde el conocimiento experto. Nació desde la curiosidad.

Primero hablé con gente que sabía más que yo. Después busqué bodegas y vinos que había conocido viajando por distintas provincias, contacté productores, fui a ferias, probé, pregunté y anoté aquello que me llamaba la atención.

Sin darme cuenta, estaba haciendo lo que después se convertiría en el espíritu de Vinovadores: explorar, descubrir y compartir.

Y esa forma de llegar al vino también terminó marcando la manera de contarlo: haciendo preguntas, tratando de entender y compartiendo lo aprendido sin dar nada por sabido.